Primer antecedente histórico de violencia vicaria registrado en 1891
Investigación rescatada de archivos judiciales y culturales
El término no existía, pero el patrón de violencia ya estaba presente
Macaria González Ibarra es el primer caso documentado de violencia vicaria en Aguascalientes. Los hechos ocurrieron en 1891, en un contexto en el que la entidad comenzaba un proceso de transformación social y económica con la llegada del ferrocarril.
“El caso del expediente de Macaria González Ibarra presenta un hecho lamentable ocurrido en 1891, en un contexto de un Aguascalientes que iniciaba su historia, porque acababa de llegar el tren y porque desestabilizaba la tranquilidad del pueblo. No se imaginan todo lo que traería a la evolución y, entre esa vorágine, en un pueblo de 30 mil habitantes, surge un evento lamentable que es el rapto, la violación y la muerte de una niña de cinco años”, señaló la escritora, periodista e investigadora Pilar González.
La investigación fue rescatada de los archivos de la Casa de la Cultura Jurídica, ahora Casa de los Saberes Jurídicos, donde el expediente se localiza en un juzgado de distrito, tras la apelación de una sentencia emitida por el Supremo Tribunal de Justicia.
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“El Supremo Tribunal había dictado una pena de muerte a la persona violentadora, donde también hay que decir que fue víctima en el sentido de que se le imputaron tres delitos y, sin embargo, solo cometió dos”, dijo Pilar González, quien adelantó que en una segunda edición del libro sobre Macaria se explicará con mayor detalle cómo se llevó a cabo el proceso judicial del responsable.
“Al culpable se le da la pena de muerte, que existía en ese momento, y se apela ante el juzgado de distrito, donde se hace el análisis, se ratifica y se manda a la Suprema Corte para que los ministros decidan”.
Explicó que el expediente regresó con una negativa a la pena de muerte y una reconfiguración de la sanción. “Se le dan 25 años y, como no tenía dinero, paga de manera corporal, aparentemente el caso”, señaló.
La investigadora detalló que el próximo libro no será una novela, sino la reproducción del expediente judicial, donde se podrán observar cambios relevantes en la vida de la niña, luego de que se localizara el archivo inicial y la sentencia.
Comentó que también se investigaron los lugares relacionados con la historia, ya que una de las características de la obra será mostrar el Aguascalientes real de aquella época y cómo era la vida cotidiana.
Añadió que en ese momento no existía el término de violencia vicaria, “pero puede caber en ese proceso de la violencia que ejerce un hombre a través de los hijos para afectar a la mujer”.
Pilar González lamentó los hechos al señalar que una niña no tendría por qué sufrir de esa manera, sin siquiera comprender lo que le estaba ocurriendo. “La justicia en aquel entonces no se cumplió. Ni siquiera con una pena de muerte creo que se le haya hecho justicia a la niña. Es el tema de las violencias que sufre la mujer desde que nace, porque las niñas y las mujeres eran invisibles”.
Agregó que la madre de Macaria era considerada una mujer “pública”, aunque, dijo, “no era ‘pública’, sino una mujer que seguramente también fue violentada, porque cuando nace Macaria ella tenía escasos 14 o 15 años y no era su primer hijo”.
Finalmente, señaló que se trata de una historia compleja con un fuerte impacto emocional. “Es más complicado pensar que este delito se sigue cometiendo día con día. Como sociedad involucionamos, porque el hecho de que la tecnología avance rápido no implica que nosotros como ciudadanos también. Nos hace falta conciencia. Es un delito que se cometió hace 134 años y se sigue cometiendo de manera exponencial, lo que significa que lo que está mal somos nosotros como seres humanos”, concluyó.




