Lo que comenzó como un sueño de cuatro mujeres en las costas mexicanas, culminó el pasado 28 de enero de 2026 como una de las hazañas más grandes del deporte de resistencia. El equipo Oceanida, tras enfrentar la furia del océano durante un mes y medio, ha reclamado un lugar en los libros de récords: son el primer grupo mexicano y latinoamericano en cruzar el Océano Atlántico a remo.
Al arribar a Nelson’s Dockyard, en Antigua, la tripulación mexicana no solo venció a las corrientes, sino que rompió una barrera geográfica y de género que parecía inalcanzable para la región.
Un hito sin precedentes para México y Latinoamérica
Hasta hoy, el World’s Toughest Row había sido un territorio dominado mayoritariamente por naciones europeas y anglosajonas. La llegada de Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel cambia la narrativa global.

Este récord histórico se desglosa en tres pilares que definen su magnitud:
- Soberanía náutica: Es la primera vez que una bandera latinoamericana ondea en una embarcación de remo oceánico tras completar la ruta desde las Islas Canarias.
- Resistencia extrema: Recorrieron más de 4,800 kilómetros impulsadas únicamente por la fuerza de sus brazos, sin velas ni motor.
- Liderazgo femenino: El equipo demostró que la ingeniería, la navegación táctica y la fuerza física mexicana están al nivel de las potencias mundiales.
Las guardianas de “La Chalupa”
El éxito de Oceanida no fue producto del azar, sino de la amalgama de cuatro perfiles extraordinarios que aportaron ciencia, técnica y espíritu:

- Eugenia Méndez (Skipper y Manager): Con solo 24 años y una formación en biología marina, fue la encargada de liderar la estrategia y navegación. Su experiencia previa cruzando el Atlántico en velero fue la brújula del equipo.
- Ana Lucía Valencia: Consultora ambiental de 30 años. Su currículum incluye haber caminado sola los 4,000 km del Pacific Crest Trail. Fue la encargada del equipamiento y la sostenibilidad a bordo.
- Andrea Gutiérrez: Oficial de navegación y seguridad de 25 años. Con un pasado como marinera profesional, su conocimiento de las corrientes fue vital para sortear las tormentas.
- Lucila Muriel: Fotógrafa y narradora visual de 33 años. Desde Baja California Sur, aportó la fortaleza mental y documentó la crisis ambiental que presenciaron en alta mar.
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45 días de comunión con el abismo
A bordo de “La Chalupa”, el equipo Oceanida no solo navegó; sobrevivió.
Para lograr este récord, las atletas tuvieron que gestionar una logística casi aeroespacial:
- El desgaste físico: Remando en ciclos de dos horas de actividad por dos de descanso, las integrantes quemaron entre 5,000 y 8,000 calorías diarias.
- La muralla de agua: Enfrentaron olas que en su punto más crítico superaron los 6 metros de altura, poniendo a prueba la estabilidad de la embarcación y el temple de la tripulación.
- El silencio del océano: Más allá del esfuerzo físico, la victoria de Oceanida fue mental. Mantener la cohesión del equipo en el aislamiento total del Atlántico es lo que finalmente permitió el arribo histórico tras 45 días, 1 hora y 35 minutos.
La rutina de lo imposible
Para cruzar el Atlántico remando, el equipo adoptó un régimen que llevaría al límite a cualquier atleta de élite: el sistema de turnos de 2×2. Durante un mes y medio remaron dos horas y descansaron dos, de manera ininterrumpida, las 24 horas del día.
Este ritmo implica que el sueño profundo es inexistente. El descanso se reduce a comer comida liofilizada (deshidratada), revisar la navegación, asearse con toallitas húmedas y dormir en cabinas diminutas que alcanzan temperaturas sofocantes. El desgaste físico es brutal, se estima que cada una perdió entre 8 y 12 kilos de masa muscular, enfrentando llagas por la sal, tendinitis y la fatiga crónica.
Un mensaje más allá del deporte
Oceanida no nació solo para ganar una carrera. Su misión principal es la protección de los ecosistemas marinos. A lo largo de sus más de 1.5 millones de paladas, el equipo buscó visibilizar la urgencia de reducir los plásticos en el océano y regenerar la vida bajo el agua.
“Nosotras vamos a cruzar un océano físico, pero todo el mundo tiene su propio océano que cruzar”, expresó Eugenia Méndez al tocar tierra, recordándonos que la determinación es el único motor capaz de vencer cualquier marea.
El impacto histórico
Con este arribo, Oceanida deja una marca imborrable: son las primeras mujeres mexicanas en cruzar un océano remando y el primer equipo de toda Latinoamérica en lograrlo. Su hazaña ahora es un referente mundial de la resistencia humana y el empoderamiento femenino en disciplinas extremas.




