De Rebote
Clausura 2026, Super Bowl LX y Cadillac: el deporte entre el espectáculo y la incongruencia
Futbol
Liga MX: la cima cambia, la mediocridad persiste
La cuarta jornada del Torneo Clausura 2026 dejó una postal conocida y, al mismo tiempo, engañosa. Chivas de Guadalajara domina la Tabla General con paso perfecto: 12 puntos de 12 posibles. Detrás aparecen Cruz Azul y Atlas con 9 unidades, mientras Pumas y Toluca completan el Top Five con 8. Hasta ahí, la fotografía luce ordenada, competitiva, incluso prometedora.
Pero basta con rascar la superficie para encontrar la vieja realidad del futbol mexicano: un torneo que premia la irregularidad, protege la inercia y maquilla el bajo nivel competitivo con un sistema diseñado para que casi todos “tengan oportunidad”.
En ese escenario, Necaxa vuelve a ser Necaxa.
Los Rayos ligaron su tercera derrota consecutiva, esta vez ante América, con un marcador tan contundente como revelador: 2-0. Las Águilas, sin brillar, hicieron lo suficiente para abandonar los últimos lugares y escalar al noveno puesto de la clasificación. Del otro lado, Necaxa se hunde en el lugar 15, con apenas 3 puntos de 12 posibles.
El discurso es cíclico. Cambian los torneos, cambian los técnicos, cambian los jugadores… pero el resultado es el mismo. Un club sin proyecto deportivo, sin identidad y sin arraigo real, que sobrevive gracias a un sistema benévolo y a una estructura donde las pérdidas se socializan y las ganancias se privatizan.
Porque mientras una parte importante de los costos corre -directa o indirectamente- a cargo del contribuyente, los beneficios terminan siempre en las mismas cuentas.
El próximo duelo ante Atlético San Luis, en casa, será una prueba incómoda. No por el rival, que tampoco atraviesa un momento brillante, sino porque ese partido marcará una línea clara: o Necaxa comienza a remontar gracias a las “bondades” del formato, o se consagra desde temprano como un animador más del fondo de la tabla. Y lo más preocupante no es perder… es que ya nadie se sorprende.
Futbol Americano
Super Bowl LX: el espectáculo que lo devora todo
El próximo domingo 8 de febrero a las 17:00 horas (CDMX), el mundo volverá a detenerse frente a uno de los eventos deportivos más vistos del planeta: el Super Bowl LX, con sede en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
Los protagonistas en el emparrillado serán New England Patriots, campeones de la Conferencia Americana, y Seattle Seahawks, monarcas de la Nacional. Dos franquicias con historia, mercados sólidos y narrativas bien construidas. Hasta ahí, el guion clásico.
Pero el Super Bowl hace tiempo dejó de ser solo futbol americano.
El show de medio tiempo estará a cargo de Bad Bunny, una elección que ha generado tanta expectativa como controversia. Para algunos, un movimiento estratégico que conecta con nuevas audiencias; para otros, una apuesta riesgosa que diluye la esencia del evento. La pregunta queda flotando: ¿este escenario potenciará su carrera o será una exposición innecesaria en el escaparate más implacable del mundo?
Como si no fuera suficiente, habrá una sorpresa inédita: la presentación oficial de Cadillac Fórmula 1 durante el evento. Por primera vez, una escudería de la máxima categoría del automovilismo tendrá presencia directa en el Super Bowl. Un hecho que probablemente no vuelva a repetirse, no solo por la complejidad logística, sino porque Cadillac es, ante todo, un proyecto profundamente estadounidense.
Marketing puro, sí. Pero también un mensaje claro: Cadillac no llega a la F1 a pedir permiso, llega a hacer ruido.
Fórmula 1
Cadillac, Pérez y la ironía del destino
La temporada 2026 de Fórmula 1 está cada vez más cerca. El próximo 8 de marzo, el Gran Circo encenderá motores con una parrilla ampliada a 22 autos, es decir, 11 equipos luchando por los campeonatos de pilotos y constructores.
Y en medio de ese nuevo orden, Cadillac emerge como el proyecto que más miradas concentra.
Este mismo domingo, en el marco del Super Bowl, la escudería estadounidense presentará oficialmente su monoplaza, apostando al sello que mejor domina: el espectáculo. Pero detrás de las luces y el marketing hay una historia que merece atención.
La de Sergio “Checo” Pérez.
Resulta casi irónico que mientras Ford se alista para convertirse en proveedor de motores del equipo de las bebidas energéticas -sí, el mismo que convirtió la carrera del mexicano en un vía crucis-, sea General Motors, a través de Cadillac, quien le ofrezca hoy un rol protagónico.
Pérez no solo es el piloto insignia del proyecto, también es pieza clave en el desarrollo del monoplaza. Sus aportaciones técnicas son escuchadas, valoradas y ejecutadas. Un contraste brutal con su última etapa en Red Bull, donde su talento fue sistemáticamente minimizado a pesar de haber sido factor determinante en campeonatos, incluyendo un histórico 1-2 del equipo.
La vida -y el deporte- suelen cobrar facturas con intereses.
Hoy, Checo vive un cambio radical. De ser tolerado, a ser escuchado. De cargar con culpas ajenas, a liderar un proyecto desde su génesis. Cadillac no promete títulos inmediatos, pero amenaza con ser protagonista desde su primer año, algo que incomoda a más de una escudería establecida.
Y eso, en Fórmula 1, ya es una victoria.
Colofón
El deporte moderno vive atrapado entre dos fuerzas: la pasión genuina y el espectáculo que todo lo consume. Mientras en la Liga MX la mediocridad se normaliza bajo sistemas indulgentes, en la NFL y la F1 el show manda, pero al menos se acompaña de proyectos claros y ambición real. Al final, el tiempo siempre pone a cada quien en su lugar… aunque algunos sigan intentando esconderse detrás del ruido.
Semblanza de Sergio Pérez
Sergio “Checo” Pérez es el piloto mexicano más exitoso en la historia de la Fórmula 1. A sus 36 años (nacido el 26 de enero de 1990), su trayectoria se define por la resiliencia: desde dejar México a los 15 años para vivir solo en Europa hasta su actual etapa como piloto principal del equipo debutante Cadillac para la temporada 2026.
Inicios y el salto a Europa
Orígenes en el Karting: Comenzó a los 6 años en Guadalajara en 1996. A los 8 años ya era el campeón más joven en la categoría juvenil.
El sacrificio alemán: A los 15 años, con poco dinero y apoyo de Carlos Slim (Escudería Telmex), se mudó a Alemania para competir en la Fórmula BMW. Vivió en un restaurante y enfrentó la soledad antes de triunfar en la Fórmula 3 Británica (Campeón Clase Nacional 2007) y ser subcampeón de la GP2 en 2010.
Carrera en la Fórmula 1 (2011 – 2026)
La historia de Checo en la máxima categoría se divide en cuatro etapas clave:
Surgimiento (Sauber y McLaren): Debutó en 2011 con Sauber, logrando sus primeros podios en 2012. Tuvo un paso difícil por McLaren en 2013 que casi termina con su carrera.
Consolidación (Force India/Racing Point): De 2014 a 2020, se ganó el apodo de “Rey de las Calles” por sus podios en circuitos urbanos. Logró su primera victoria en el GP de Sakhir 2020, cuando no tenía contrato para el año siguiente.
Gloria en Red Bull (2021 – 2024): Se unió a Red Bull para ayudar a Max Verstappen a ganar el mundial de 2021 (siendo apodado “Ministro de Defensa” tras el GP de Abu Dabi). Logró el subcampeonato del mundo en 2023 y acumuló un total de 39 podios en su carrera hasta su salida del equipo a finales de 2024.
El “último baile” (Cadillac 2026): Tras un año fuera de la parrilla en 2025, Pérez regresa en 2026 como piloto principal de Cadillac junto a Valtteri Bottas, marcando el inicio de un nuevo equipo estadounidense en la F1.
Estadísticas históricas (Actualizadas a 2026)
Victorias: 6 (Sakhir 2020, Azerbaiyán 2021, Mónaco 2022, Singapur 2022, Arabia Saudita 2023 y Azerbaiyán 2023).
Podios: 39.
Pole Positions: 3.
Puntos Totales: 1,638 (7º máximo anotador en la historia de la F1).
Vida personal y familia
Es hijo de Antonio Pérez Garibay, ex piloto y político, y Marilu Mendoza. Su hermano mayor, Antonio Pérez, también fue piloto profesional. Su hermana Paola es su mánager y pieza fundamental en la gestión de su carrera, y está casado con Carola Martínez, con quien crean a cuatro infantes.




