- México podría alcanzar un impacto económico total de 2,730 millones de dólares por el Mundial 2026
- El consumo, el turismo y la infraestructura concentran la mayor derrama económica
- Gastronomía, retail, transporte y entretenimiento serán los sectores más beneficiados
La Copa Mundial de Futbol 2026 marcará un viraje estratégico en la historia del certamen y en la dinámica económica de los países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. Será la primera edición con 48 selecciones, se desarrollará durante 39 días y alcanzará una audiencia potencial cercana a 6 mil millones de espectadores, consolidándose como uno de los eventos deportivos de mayor alcance global.
Para México, el Mundial representa una oportunidad económica de magnitud inédita, impulsada tanto por el aumento del consumo como por la inversión en infraestructura necesaria para operar el torneo. De acuerdo con el análisis Impacto económico del Mundial de Fútbol 2026 en México, elaborado por Deloitte, ambos factores configuran un impacto económico total estimado de 2,730 millones de dólares, equivalente al 0.14% del PIB, considerando la derrama directa y los efectos habilitadores del evento.
El estudio estima que el consumo asociado al Mundial generará 2,250 millones de dólares, principalmente en gastronomía, retail, alojamiento, transporte y entretenimiento. Además, se prevé la creación de 112,200 empleos temporales, lo que equivale al 0.19% del empleo total del país. Este impulso elevaría la expectativa de crecimiento económico para 2026 de 1.3% a 1.4%, con impactos concentrados en Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, así como en entidades no sede.
En paralelo, los estadios se consolidarán como nodos de activación económica, con ingresos estimados en 1,243 millones de dólares vinculados a la asistencia, el turismo y el consumo. Se calcula la movilización de aproximadamente 836,000 turistas durante el torneo, con predominio de visitantes nacionales y extranjeros, lo que detonará servicios de hospedaje, transporte y comercio local.
Finalmente, la expectativa del Mundial impulsará el consumo interno antes y durante el torneo, con compras anticipadas de alimentos, bebidas y electrónicos, además del consumo fuera del hogar en bares y restaurantes, donde se estima que entre 20% y 25% de la población seguirá los partidos. Esta dinámica concentrará la derrama en un periodo específico, pero con efectos transversales en sectores clave de la economía.




