El cuerpo de Sergio Cázares Zambada, identificado por familiares como sobrino del histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada García, fue encontrado sin vida la noche del domingo 8 de febrero sobre la autopista Culiacán–Mazatlán, confirmó este lunes fuentes policiales y medios locales.
El cadáver fue hallado en la cajuela de una camioneta Ford Bronco gris abandonada en un tramo cerca de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa, con múltiples impactos de bala, informaron autoridades y familiares. Su cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense de Culiacán, donde sus parientes confirmaron que se trataba de Cázares Zambada, de aproximadamente 32 años de edad.
Familia y antecedentes
Sergio Cazares Zambada era hijo de Águeda Zambada García, hermana mayor de El Mayo, quien está recluido en Estados Unidos tras enfrentar procesos legales por narcotráfico. El joven ya había sobrevivido a un ataque armado en 2012 en Culiacán, cuando fue herido a balazos afuera de un negocio nocturno.
El asesinato de Sergio se registra en medio de un rebrote de violencia en Sinaloa, vinculado a disputas entre facciones dentro del Cártel de Sinaloa, como La Mayiza —el grupo tradicionalmente asociado con la familia Zambada— y Los Chapitos, liderados por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Analistas señalan que estas tensiones han intensificado ataques, ajustes de cuentas y homicidios dentro del propio cártel.
Investigaciones y contexto
Autoridades mantienen abierta una carpeta de investigación por el delito de homicidio, pero hasta ahora no se han reportado detenciones ni se tiene una versión oficial sobre los responsables del ataque. Las autoridades periciales trabajan en el lugar donde fue encontrada la camioneta para recabar indicios y establecer la mecánica del crimen.
Este homicidio se suma a una serie de asesinatos de familiares ligados al círculo cercano de El Mayo, entre ellos otros parientes que han perdido la vida en distintos hechos de violencia relacionados con la delincuencia organizada en años recientes.
La ola de violencia en Sinaloa ha puesto de manifiesto nuevamente las tensiones internas dentro del Cártel de Sinaloa y la fragilidad del control en zonas que históricamente han sido bastiones del crimen organizado, en un contexto donde las disputas de poder continúan dejando un saldo de muertes entre operadores y familiares de los principales líderes.




