Chuy del Río
Nací en el extinto Distrito Federal, en el Hospital La Raza. Crecí y me formé en la Ciudad de México, un territorio donde el ruido, el caos y la resistencia conviven a diario. La fotografía representa una forma de estar presente y de testificar lo que ocurre en los márgenes, en los espacios donde el cuerpo y la identidad se ponen en juego. Fotografiar es una manera de entender el mundo desde adentro.
Mi trabajo se mueve entre la fotografía callejera y el documental, con una aproximación visceral y directa. Al momento de fotografiar me gusta involucrarme físicamente con la escena, asumir el riesgo del movimiento y la cercanía. Busco imágenes donde el gesto, el choque y el desorden construyen sentido. Trabajo frecuentemente con flash y cámara en mano, no como recurso estético aislado, sino como una herramienta para subrayar la intensidad del momento y la presencia del cuerpo.
La serie que presento, Coreografía del caos, documenta el slam sabatino en el Tianguis Cultural El Chopo, en la Ciudad de México. No como espectáculo ni como coreografía planeada: no hay pista de baile, hay asfalto; no hay guiones, hay furia que se organiza sola. El slam es un ritual urbano de catarsis donde sudor, música y rabia circulan sin odio, en cuerpos que chocan, caen, se levantan y resisten.
El slam no es violencia, es lenguaje. Es un código de pertenencia donde bailar también es una forma de sobrevivir. En cada empujón se expulsa el miedo, se reinventa la identidad y se transforma el dolor en fuerza colectiva. Esta serie está hecha desde adentro, dentro del remolino, con la intención de testificar más que de explicar. Cada fotografía es un golpe al aire, una evidencia de que el caos tiene memoria.
@el_chuy_delrio




