La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la Ley Valeria, un conjunto de reformas que sanciona con prisión hasta 4 años el acoso sexual y el acecho. Este avance no es casualidad: es el resultado del trabajo de activistas, diputadas y diputados que nunca soltaron el caso de Valeria Macías, de quien lleva el nombre. Ahora, avanza al Senado para su votación definitiva.
¿Cómo surge la Ley Valeria?
Durante 5 años, Valeria fue víctima de acoso por un exalumno identificado como “David N”. Empezó en redes sociales enviándole correos diarios con imágenes íntimas, violentas o capturas de sus redes sociales. A pesar de bloquear las cuentas, él creaba nuevas. El acecho escaló hasta llamadas a su teléfono personal e incluso a seguirla físicamente hasta su trabajo y casa.
Intentó denunciar pero no pasó nada, pues este tipo de conducta no estaba tipificado como delito en el ámbito federal ni estatal. Fue entonces que decidió hacer su caso público en redes sociales y eso la impulsó a conectar con más personas, hasta convertirse en una activista ella misma. Empezó a trabajar con la organización Nosotras para Ellas, a colaborar con legisladoras y hasta con el Ministerio de Justicia de Canadá.
Con ellas empezó a trabajar en un modelo de cooperación para visibilizar su caso. Pero no solo eso, su objetivo era identificar el acecho como un tipo de violencia y castigarlo, para que ninguna otra mujer tuviera que pasar por lo que ella vivió.
¿Qué busca la Ley Valeria?
La reforma busca cerrar un vacío legal en el Código Penal Federal y sancionar conductas como vigilar, perseguir, intentar comunicarse por cualquier medio o acosar de manera insistente sin consentimiento.
Con su aprobación, se impondrán penas de 1 a 4 años de prisión y hasta 400 días de multa a quien, de manera reiterada y sin consentimiento, altere la tranquilidad, la seguridad o la vida cotidiana de la víctima.
Además, la pena aumentará cuando la víctima se trate de una persona menor de edad o una persona adulta mayor, que son los rasgos de edad en los que las mujeres se encuentran en una situación más vulnerable.
La diputada Iraís Reyes, de Movimiento Ciudadano, quien ha impulsado esta iniciativa desde el inicio, también se pronunció al respecto: “El acecho no es amor, no es interés, no es insistencia: es violencia. Y hoy el Congreso la nombra, la sanciona y la convierte en ley”.
Ley Valeria contra el acecho
Si no está en la ley, no se nombra. Es por eso que la aprobación de esta iniciativa importa, y mucho. A pesar de que el acecho no presenta una connotación sexual o contacto físico como el acoso sexual, sus consecuencias tienen el mismo impacto en la víctima. Y si no se detiene a tiempo, este tipo de violencia puede escalar hasta el último punto de violencia: como lo es el feminicidio.
Nombrar el acecho es proteger a las víctimas y sobre todo, prevenir la violencia feminicida. Estamos a tan solo unos pasos para que podamos decir que el acecho será castigado en todo el país.




