En un nuevo capítulo de la inestabilidad política peruana, el Congreso destituyó a José Jerí como presidente interino tras apenas cuatro meses en el cargo. Su salida se dio en medio de cuestionamientos sobre su idoneidad y señalamientos por presuntos actos de tráfico de influencias, reuniones clandestinas y contrataciones sospechosas. Tras la censura y la renuncia de integrantes de la línea sucesoria en la Mesa Directiva, el Pleno eligió una nueva directiva, lo que derivó en la designación de José María Balcázar como presidente interino.
Con este cambio, Perú suma otro relevo presidencial en menos de una década, reflejo de una crisis institucional persistente. Balcázar, legislador de Perú Libre, asumirá la presidencia de manera temporal hasta julio, cuando deberá entregar el mando al ganador de las elecciones generales previstas para abril, en un contexto de alta polarización política.
Presidente que defendió posturas sobre matrimonio infantil y relaciones con menores
La llegada de Balcázar ha reactivado la controversia por declaraciones que realizó en 2023 sobre relaciones con menores de edad. En ese momento afirmó que “de 14 años para arriba no hay ningún impedimento” para mantener relaciones sexuales y sostuvo que vínculos entre profesores y alumnos o entre estudiantes estaban “bien”, dichos que provocaron rechazo en diversos sectores sociales y jurídicos.
Instituciones como el Colegio de Abogados de Lambayeque señalaron en su momento que el legislador no contaba con la “idoneidad ética necesaria” para ocupar altos cargos públicos. Sus declaraciones han vuelto al debate tras su designación como presidente interino, particularmente por el mensaje que envían en materia de protección de niñas, niños y adolescentes.
En el ámbito político, Balcázar también adelantó que evaluaría otorgar un indulto al expresidente Pedro Castillo, quien permanece en prisión desde diciembre de 2022. Esta postura podría intensificar la polarización en el Congreso y en la opinión pública durante la etapa de transición.
Perú enfrenta así una nueva etapa marcada por la interinidad, la presión electoral y el escrutinio sobre la legitimidad y el perfil ético de su liderazgo provisional, mientras el país se encamina a elegir a su próximo presidente en las urnas.




