- Ocho de cada diez estudiantes están involucrados en situaciones de violencia escolar
- A partir de los 12 años, el acoso puede derivar en responsabilidades legales
- Se plantea revisar y endurecer el marco legal para prevenir esta conducta
En Aguascalientes, ocho de cada diez estudiantes se ven involucrados en situaciones de violencia escolar, ya sea como víctimas, agresores o testigos, una problemática que resulta alarmante y que requiere una atención integral y coordinada.
La diputada Alma Hilda Medina Macías se pronunció por adecuar el marco legal con el objetivo de prevenir y combatir el llamado bullying, mediante estrategias integrales que involucren a legisladores, autoridades educativas, escuelas y padres de familia.
La legisladora subrayó que el acoso escolar no debe considerarse un “problema de niños”, ya que, a partir de los 12 años de edad, quienes incurren en estas conductas pueden ser considerados menores infractores, lo que abre la posibilidad de consecuencias legales si la violencia escala.
Indicó que las escuelas deben contar con programas preventivos, protocolos claros de actuación, apoyo psicológico profesional y capacitación constante para el personal educativo. Asimismo, advirtió que esta problemática va en aumento, pues la mayoría de los casos se presenta en escuelas secundarias, aunque también se registran en primarias.
De acuerdo con estimaciones, el 45 por ciento de los casos de bullying ocurre en secundaria, el 27 por ciento en primaria y el resto se distribuye entre preescolar y nivel superior. En este contexto, Medina Macías enfatizó que la atención a esta problemática es responsabilidad de todos, con el fin de evitar que los menores acosadores se conviertan en infractores.
Recordó que en Aguascalientes existe la Ley para prevenir, atender y erradicar la violencia escolar, así como protocolos de atención en los planteles, donde los docentes participan en la detección de casos para canalizarlos a servicios psicológicos cuando es necesario. No obstante, consideró indispensable revisar la legislación, realizar ajustes, endurecer sanciones y promover una vida libre de violencia.
Finalmente, destacó que la familia juega un papel fundamental al ser el primer espacio de formación en valores, empatía y control emocional. Agregó que diversas investigaciones señalan que la violencia familiar y la normalización de conductas agresivas en el hogar suelen reflejarse en el comportamiento de los alumnos en la escuela, por lo que atender el entorno familiar también es clave para frenar la violencia desde su origen.




