Durante décadas, Estados Unidos ha creado una relación obsesiva con las posibles formas de vida extraterrestre. No resulta sorpresa que recientemente, el presidente Donald Trump, haya declarado su compromiso de obligar a las agencias federales a publicar documentos del Gobierno clasificados sobre “vida extraterrestre” y “ovnis”. Pero sí resulta coincidencia hacerlo mientras el resurgimiento de los archivos de Epstein le respira en la nuca.
A través de una publicación en Truth, Trump señaló al expresidente Barack Obama de revelar “información clasificada” cuando en un podcast afirmó que los extraterrestres son reales: “En vista del gran interés mostrado, ordenaré al secretario de Guerra y a otros Departamentos y Agencias pertinentes que inicien el proceso de identificación y publicación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados, así como cualquier otra información relacionada con estos asuntos altamente complejos, pero extremadamente interesantes e importantes.”
Sin embargo, el anuncio de Trump no viene acompañado de una esperanza por encontrar la “verdad” o brindar algún nuevo tipo de conocimiento sobre la vida extraterrestre. Viene acompañado de un ángulo político: proteger la integridad de Donald Trump ante las diferentes crisis que enfrenta, particularmente su conexión con Epstein.
Desde noviembre, se han publicado alrededor de 3 millones de páginas de documentos como evidencia de los crímenes sexuales de Jeffrey Epstein. A finales de enero, se sumó nueva información que hasta la actualidad sigue siendo revisada, pero que revela la identidades de decenas de víctimas de Epstein.
En ellos, también se han encontrado referencias a Trump, confirmando lo que ya era de dominio público: su fuerte vínculo. El problema es: ¿qué tan involucrado estaba Trump en toda esta red de explotación sexual? Nadie lo ha podido probar, pero ha sido motivo de debate en los medios de comunicación desde su publicación hasta el momento.
En un país donde el 56% de la población cree en los alienígenas, la cortina de humo podría funcionar. Y Donald Trump se lo está tomando enserio.
De acuerdo con la orden presidencial, la desclasificación no solo se limita a una revisión superficial, sino que implica una búsqueda exhaustiva en los archivos del gobierno federal, incluyendo transparencia total sobre la apertura de los archivos.
Pero los archivos de Epstein no son una teoría conspirativa: son registros judiciales, testimonios de víctimas y evidencia documentada de una red de abuso sexual que involucró a figuras poderosas. Pese a los esfuerzos de Trump por dejar atrás su involucramiento, no olvidamos.




