En Nueva Rosita, una ciudad localizada en Coahuila, una niña de 11 años presentó alteraciones en su ciclo menstrual. Los responsables del hospital donde fue revisada no lograron identificar nada atípico, por lo que lo clasificaron como un “cuadro de anemia”. Sin embargo, meses después presentó dolores abdominales y fue trasladada a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Ahí, tras una serie de estudios se determinó que contaba con 7 meses de embarazo.
Lo que se sabe del caso
El pasado 16 de febrero, Tania, la madre de la menor cuya identidad no ha sido revelada, fue notificada que su hija estaba embarazada. Tanto ella como su madre Perla, estuvieron al tanto del estado de salud de la menor, sin saber la magnitud del problema al que se estaban enfrentando.
Como ocurre con muchos casos de embarazo infantil, las niñas son víctimas de abuso sexual principalmente por miembros del entorno familiar: padres, tíos, primos o padrastros. Este caso confirma el patrón: la pareja sentimental de Tania fue identificado como el responsable de violar a su hija de 11 años bajo el mismo techo en el que vivían.
El hombre identificado como César Alberto se dedicaba a “cuidar” a los hijos de Tania mientras ella salía a trabajar. Como único sustento de su familia, se veía obligada a trabajar jornadas largas para mantener a sus hijos, mientras su pareja no aportaba nada económicamente.
“El único delito de mi hija fue trabajar para mantener a sus hijos.” Declaró la madre Tania en una entrevista para el Diario de Coahuila, tras la detención de César Alberto. Se estima que actualmente se encuentra en prisión preventiva en el Centro de Justicia Penal de Saltillo y podría ser vinculado al delito de violación.
En Coahuila, el delito de abuso sexual a menores de 15 años está tipificado en el Código Penal del Estado. Además, la ley garantiza el derecho de las víctimas a interrumpir el embarazo de forma legal, segura y gratuita. Sin embargo, este caso solo se suma a los miles de casos en donde las niñas son obligadas a maternar.
Fallas en el sistema de salud
De acuerdo con Katy Salinas Pérez, titular de la Fiscalía de las Mujeres y la Niñez de Coahuila, la menor se encuentra actualmente recibiendo atención médica especializada, debido a que su embarazo es considerado de alto riesgo. Sin embargo, ya han descartado el acceso a la interrupción de su embarazo.
El secretario de Coahuila, Eliud Aguirre Vázquez, informó que no se puede proceder legalmente a la interrupción del embarazo en el caso de la menor de 11 años ya que cuenta con 7 meses de embarazo.
Cabe mencionar que el mismo estado de Coahuila, no cuenta con personal médico preparado para atender casos de embarazos infantiles y prevalece en muchos casos la objeción de conciencia para evitar practicar un aborto.
No está claro si el personal médico detectó el embarazo a tiempo, sin importar lo que digan. Pero de haberlo hecho, tenían la obligación legal de ofrecer a la menor acceso a un aborto seguro y denunciar el caso ante el Ministerio Público, lo que habría permitido la detención del agresor muchos meses antes. La omisión de estas acciones, ya sea por negligencia o por complicidad, permitió que el problema escalara lo que más se debe evitar: convertirse en madre a los 11 años como producto de un abuso sexual provocado por personas adultas que deberían proteger a las infancias.




