Han pasado casi 10 días desde ese domingo 22 de febrero marcado por la violencia y la desinformación en Jalisco (y en otras partes del país) por el operativo que llevó a la muerte del líder del Cartel Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como el Mencho.
Al día siguiente del operativo, las autoridades federales y estatales informaron que “todo había vuelto a la normalidad”. Sin embargo, esa normalidad que se anunciaba de manera tan serena aún no había llegado a las carreteras ni lugares fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Un ejemplo de esto es Mascota, un pueblo jalisciense en la Sierra Madre Occidental.
El sentimiento de abandono
Mascota no tuvo la atención institucional ni mediática como otros lugares de Jalisco. Se vivió un sentimiento de abandono, de silencio, de incertidumbre, de aislamiento. Todo lo contrario a la normalidad que se aseguraba desde Palacio Nacional y Casa Jalisco.
La poca atención mediática que recibió Mascota el día del operativo -así como en los días posteriores- giraba en torno a la violencia, al terror, al silencio. Pero este pueblo mágico no se reduce a eso. Mascota es naturaleza, historia, cultura, gastronomía, tradición.
La Esmeralda de la Sierra
Si hablamos de lo bueno de Mascota está la Plaza Principal, ubicada en el centro, destaca por su jardín y, sobre todo, por su quiosco de estilo neomudéjar. En esa Plaza también se puede disfrutar de las famosas nieves de garrafa y los dulces de guayaba.
En el mismo centro está el Templo de la Preciosa Sangre. Una obra arquitectónica del siglo XIX que quedó inconclusa debido al inicio de la Revolución Mexicana.
Otro lugar fundamental en Mascota es el Museo Arqueológico que custodia un tesoro de más de 600 piezas que narran la historia milenaria de la región. Entre sus vitrinas destacan objetos con 3,000 años de antigüedad, incluyendo cerámica ritual, restos óseos y ofrendas de las culturas Olmeca y Huichol.
Mascota no solo destaca por su arquitectura colonial sino principalmente por su naturaleza. Es un pueblo entre lagunas, montañas y bosque. A cuatro kilómetros del pueblo mágico se encuentra una laguna llamada La Yerbabuena. La laguna está rodeada de pinos y encinos, ideal para el senderismo o buscar un momento de tranquilidad.
Tampoco se podría entender por completo a Mascota sin hablar de su gastronomía. El jocoque y el queso panela han sido denominados como los mejores de toda la región. A su vez, otro de sus principales platillos es el pozole.
Ya se ha hablado de lo malo que ocurre alrededor de este pueblo mágico. Sin embargo, Mascota y su pueblo resisten. Sus habitantes rodeados por maravillas arquitectónicas, naturales y gastronómicas están esperando regresar a esa normalidad de la que se habla desde el centro.




