Este sábado entró en vigor una reforma al Código Penal Federal de México que amplía la definición del delito de abuso sexual y endurece las sanciones contra quienes lo cometan. La modificación busca cerrar vacíos legales que durante años dificultaron reconocer y sancionar distintas formas de violencia sexual.
Los cambios se aplican principalmente a los artículos 260 y 266 Bis del código. A partir de ahora, se considera abuso sexual cualquier acto de naturaleza sexual realizado sin consentimiento y sin intención de llegar a la cópula, pero que implique una agresión contra la libertad o la integridad de otra persona.
La reforma establece que el delito puede incluir tocamientos, caricias o roces corporales de carácter sexual, así como obligar a una persona a observar actos sexuales o forzarla a exhibir su cuerpo o realizar actos sexuales sobre sí misma, el agresor o un tercero.
Uno de los puntos centrales de la modificación es que el silencio, la pasividad o la falta de resistencia de la víctima no podrán interpretarse como consentimiento. Con esto, el marco legal busca reconocer que muchas víctimas no pueden o no logran resistirse ante una agresión.
Además, la reforma endurece las sanciones para este delito. Las penas pueden alcanzar entre tres y siete años de prisión, dependiendo de las circunstancias del caso, además de contemplar medidas adicionales como programas de reeducación para agresores.
La reforma fue aprobada previamente por el Congreso y publicada en el Diario Oficial de la Federación, por lo que su entrada en vigor es inmediata. Especialistas y organizaciones civiles señalan que el cambio busca fortalecer la protección legal frente a distintas formas de violencia sexual y facilitar que estos casos puedan ser denunciados y perseguidos penalmente.




