Home Tercera Vía ¿Cuánto vale una hora tuya?; 39.7 horas a la semana que nadie...

¿Cuánto vale una hora tuya?; 39.7 horas a la semana que nadie paga

0
4

Cada semana, una mujer promedio mexicana trabaja casi 40 horas sin cobrar un solo peso. En México, más de la mitad del tiempo que las personas dedican al trabajo consiste en labores domésticas, de cuidados y apoyo comunitario sin salario. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, las mujeres mexicanas destinan 66.8 % de su tiempo de trabajo a estas actividades, el doble de lo que dedican los hombres (33.2 %). Esa carga explica por qué, a pesar de los avances en los derechos laborales y la educación, la igualdad sigue siendo una promesa pendiente.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 y la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares (CSTNRHM) 2024 permiten trazar esa semana invisibilizada. Por cada hora que un hombre dedica al cuidado del hogar, una mujer dedica más del doble. Esa brecha no desaparece cuando ella entra al mercado laboral, sino que se acumula.

La ENUT 2024 confirma que las mexicanas realizan el doble de horas de trabajo no remunerado que los hombres. En promedio, las mujeres trabajan 61.1 horas a la semana en total, mientras que los hombres trabajan 58.0 horas; la diferencia general es de 3.1 horas. Sin embargo, cuando se desglosa entre trabajo remunerado y no remunerado, la brecha se profundiza:


Los hombres invierten 9.1 horas más que las mujeres en trabajo remunerado. La brecha se explica porque muchas mujeres no pueden salir al mercado laboral o sólo pueden emplearse en trabajos informales debido a la carga doméstica.

Entre las mujeres que hablan lengua indígena, la diferencia de tiempo dedicado al trabajo no remunerado respecto de los hombres alcanza 27.3 horas semanales. Las mujeres que viven en localidades con menos de 10 000 habitantes tienen una brecha de 26.4 horas. Si se observan solo las tareas domésticas para el propio hogar, las mujeres dedican 16.7 horas más que los hombres; la brecha sube a 23.2 horas entre mujeres indígenas y a 21.0 horas para quienes viven en zonas rurales.

El cuidado de personas también recae desproporcionadamente en ellas. Las mujeres destinan 9.4 horas más que los hombres al cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años y 5.3 horas más al cuidado de personas con enfermedades o discapacidad. Al incluir los cuidados pasivos (estar pendiente mientras se realiza otra actividad), la brecha se vuelve gigantesca: las mujeres dedican 33.4 horas semanales a cuidar menores de 0 a 5 años, mientras que los hombres sólo 14.8 horas.

El trabajo no remunerado de las mujeres abarca una amplia gama de tareas. La ENUT muestra que participan casi universalmente en el trabajo doméstico y de cuidados (tasas de 98.9 % para mujeres y 97.6 % para hombres), pero la distribución por tipo de actividad es desigual:

Además, dedican más tiempo al estudio, a la convivencia familiar y social y a otras actividades comunitarias, mientras que los hombres reportan más tiempo en deportes y entretenimiento.

Para dimensionar económicamente el trabajo no remunerado, el INEGI elaboró la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares (CSTNRHM). La edición 2024 muestra las siguientes cifras:

En el ámbito del valor económico las labores domésticas y de cuidados que realizó la población de 12 años y más alcanzaron 8 billones de pesos a precios corrientes, equivalentes al 23.9 % del Producto Interno Bruto (PIB).

En cuanto a la participación por sexo de ese monto, las mujeres contribuyeron con 72.6 % y los hombres con 27.4 %. En otras palabras, las tareas que realizan las mujeres generan 2.7 veces más valor económico que las de los hombres.

Respecto a la comparación sectorial el valor del trabajo no remunerado supera a sectores como la industria manufacturera (20.1 %) y el comercio (18.7 %). Sobre el valor por persona el INEGI calcula que cada mujer aportó alrededor de 82 339 pesos anuales por su trabajo no remunerado, mientras que los hombres generaron 34 695 pesos.

La CSTNRHM también desglosa la contribución por tipo de trabajo y por entidad federativa:

Estados líderes en valor económico total: Estado de México (11.6 % del valor nacional), Ciudad de México (6.7 %), Jalisco (6.6 %), Veracruz (6.3 %) y Nuevo León (5.6 %). Estos datos muestran que la economía del cuidado es especialmente relevante en zonas urbanas e industrializadas como Jalisco.

 

Por otro lado, también se muestran los estados con mayor peso relativo respecto a su propio PIB: Chiapas (58.4 %), Guerrero (50.3 %), Tlaxcala (46.9 %), Oaxaca (42.9 %) e Hidalgo (38.9 %). En estas regiones, el valor de las labores domésticas y de cuidados supera casi la mitad de su producción económica formal.

El informe de 2024 incorporó por primera vez el registro de cuidados emocionales. Al incluir este tipo de atención, el valor económico del trabajo no remunerado sube al 26.3 % del PIB, con las mujeres aportando 71.2 % y los hombres 28.8 %. Además, al sumar las horas que los niños de 5 a 11 años dedican a labores domésticas (4.6 horas semanales para las niñas y 3.6 para los niños), y la producción de bienes para autoconsumo, el valor total del trabajo no remunerado asciende a 28.3 % del PIB.

Para ilustrar la carga invisible, a través de los datos de la ENUT 2024, podemos trazar la rutina de una mujer promedio en México. Las mujeres de 12 años y más dedican 39.7 horas semanales al trabajo no remunerado (doméstico, de cuidados y apoyo comunitario), frente a 18.2 horas de los hombres. Eso significa que, en promedio, ellas trabajan 21.5 horas más que ellos sin percibir un salario.

 

Desglosado por tipo de actividad, la mujer promedio destina 28.2 horas a la semana a tareas domésticas como limpiar la vivienda, preparar alimentos, lavar ropa, hacer compras y administrar el hogar; 13.6 horas al cuidado de integrantes del hogar, que incluyen 18.2 horas al cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años y 12.8 horas al cuidado de personas con enfermedad o discapacidad; y 8 horas al trabajo voluntario, comunitario o apoyo a otros hogares. Estas tareas se reparten a lo largo de la semana, de modo que cada día implica en torno a 4 horas de labores domésticas, 2 horas de cuidados y 1 hora de voluntariado, además del empleo remunerado que la mujer desempeñe.

Esta agenda diaria abarca actividades tan variadas como preparar y servir alimentos, que representan el 23.0 % del valor económico del trabajo no remunerado; limpiar y mantener la vivienda (26.8 %); cuidar a personas (23.6 %) y gestionar compras y trámites (10.4 %).

Si se valora cada hora de trabajo no remunerado en 40 pesos* (un cálculo aproximado obtenido al dividir el valor anual por mujer entre las 39.7 horas semanales de la ENUT), una semana promedio de 39.7 horas invisibles equivaldría a unos 1 588 pesos de ingreso no reconocido. Al sumar la producción de bienes para autoconsumo, los cuidados emocionales y otras tareas, el valor económico del trabajo no remunerado alcanza hasta 28.3 % del PIB, prueba de que la economía de los cuidados sostiene gran parte del bienestar en el país.

El Monitor Mujeres en la Economía, del IMCO, señala que 73 % del trabajo del hogar y de cuidados en México lo realizan mujeres. La tasa de participación económica femenina en México llegó al 46 % en 2025, lejos del 75 % masculino, y apenas cinco puntos arriba del 41 % de 2005. Más de la mitad de las mujeres que trabajan lo hacen en la informalidad (55 %, frente al 49 % de ellos), lo que implica ingresos menores y ninguna seguridad social. Por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe 86.

Este círculo de precariedad se reproduce aún más en mujeres indígenas, rurales, afrodescendientes o con alguna discapacidad. Las brechas de horas y de valor económico del trabajo no remunerado son mayores en estos grupos. La carga de cuidados perpetúa la dependencia económica y limita la posibilidad de estudiar o asumir empleos formales.

El PNUD recuerda que, en América Latina, el valor del trabajo de cuidado no remunerado equivale en promedio al 21.4 % del PIB. La Organización Internacional del Trabajo estima que a nivel mundial se dedican 16.4 mil millones de horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, equivalentes a 2 mil millones de personas trabajando a tiempo completo sin paga. La creación de un Sistema Nacional de Cuidados y la inversión en servicios de guardería, licencias parentales y horarios escolares extendidos son pasos necesarios para redistribuir la carga entre el Estado, el mercado y las familias. Sin embargo, la solución no es solo crear infraestructura, sino cambiar las normas de género que asignan el cuidado casi exclusivamente a las mujeres.

El trabajo no remunerado es la columna vertebral que sostiene a las familias y, en consecuencia, a la economía mexicana. Las mujeres mantienen el hogar, cuidan a niñas, niños y personas enfermas, participan en redes comunitarias y, además, intentan generar un ingreso. La Cuenta Satélite revela que este esfuerzo equivale a casi una cuarta parte del PIB nacional y supera a industrias enteras.

 

Revalorizar la labor de las mujeres implica redistribuir la carga, invertir en servicios de cuidados y repensar las masculinidades para que cuidar deje de ser un “instinto femenino” y se convierta en un deber social compartido. 

 

*Para estimar el valor, se divide el aporte anual de las mujeres (82 339 pesos) entre el número de horas de trabajo no remunerado que realizan en un año: 39.7 horas a la semana multiplicadas por 52 semanas. Este arroja un promedio de 39.9 pesos por hora, redondeado a 40 pesos. Esta cifra es un cálculo aproximado a partir de los datos oficiales, no existe una tarifa oficial para el trabajo no remunerado.

Vía Tercera Vía