- El senador Antonio Martín del Campo adelantó su voto en contra de la reforma electoral si se mantienen los términos actuales, al considerar que la revocación de mandato no debe convertirse en un mecanismo de ratificación presidencial
- Señaló que la propuesta plantea un enfoque centralista al pretender establecer criterios homogéneos para entidades y municipios, sin considerar las diferencias regionales
El senador Antonio Martín del Campo fijó su postura respecto a la propuesta de reforma electoral recibida en el Senado de la República, adelantando su voto en contra si permanecen esos términos ante el pleno legislativo.
Señaló que la revocación de mandato no debe convertirse en un mecanismo de ratificación presidencial, al indicar que su propósito original es permitir a la ciudadanía retirar del cargo a quien pierda su confianza. En ese sentido, advirtió que la reducción de los periodos de veda y la posibilidad de promoción durante este proceso pueden afectar la neutralidad que debe prevalecer.
Asimismo, expresó que la propuesta abre la posibilidad de que el titular del Ejecutivo federal participe en la dinámica política con miras a procesos electorales futuros, lo que, señaló, modificaría el sentido del instrumento de revocación.
En su posicionamiento, también se refirió a los efectos de la iniciativa en el ámbito del federalismo. Indicó que la propuesta plantea un enfoque centralista al pretender establecer criterios homogéneos para entidades federativas y municipios, sin considerar las diferencias entre regiones, ya que explicó que los gobiernos estatales y municipales son quienes toman decisiones en sus territorios y que no pueden ser tratados bajo un mismo esquema.
El senador añadió que la reforma utiliza el argumento de la austeridad; sin embargo, señaló que no contempla medidas relacionadas con la reducción de sueldos de legisladores, ni aborda temas como la revisión de figuras de representación proporcional o el financiamiento a los partidos políticos, como se consideró en la propuesta original de la Presidencia, que fue rechazada.
Finalmente, Antonio Martín del Campo indicó que, desde su perspectiva, la propuesta no fortalece los contrapesos institucionales y plantea implicaciones en la distribución del poder público.




