- El Instituto para el Fomento a la Calidad impulsa una visión empresarial moderna que integra innovación, sostenibilidad, bienestar laboral y cultura organizacional como ejes de competitividad
- René Freudenberg destacó que los evaluadores del programa participan de manera voluntaria, fortaleciendo un movimiento nacional en favor de empresas más humanas y estratégicas
- El Instituto invita a pequeñas y medianas empresas a realizar diagnósticos accesibles para mejorar su madurez operativa, estratégica y laboral mediante ifc.com.mx
René Freudenberg, presidente del Instituto para el Fomento a la Calidad, compartió una reflexión que marcó el tono del encuentro: la calidad ya no es un concepto limitado a procesos y estándares técnicos, sino un enfoque integral que contempla bienestar, sostenibilidad e innovación. Su postura, expresada tras recibir a decenas de compañías que participaron en el reconocimiento de Empresas Excepcionales, dibuja el cambio de paradigma que atraviesa el sector productivo mexicano.
El directivo explicó que el Instituto para el Fomento a la Calidad -organismo sin fines de lucro- ha sido pieza clave en esta transformación. Desde la creación del Premio Nacional de Calidad hace tres décadas hasta la puesta en marcha del programa Empresas Excepcionales, la organización ha impulsado evaluaciones profundas que permiten a las compañías mirarse con objetividad y medir su madurez operativa, estratégica y humana. Además, destacó que los evaluadores participan de manera voluntaria, lo que ha consolidado un movimiento nacional en favor de la calidad bajo una visión contemporánea.
A lo largo de la conversación, Freudenberg subrayó que evaluar a una empresa hoy implica mucho más que revisar procesos. Factores como innovación sostenida, claridad estratégica y atención al bienestar de los colaboradores se han convertido en piezas centrales para medir su competitividad real. Esto responde, dijo, a un entorno global que exige adaptabilidad, consciencia social y una mirada más amplia sobre el impacto de la actividad productiva.
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El enfoque en salud mental, medio ambiente y cultura laboral, que destacó entre los proyectos premiados, no es una moda. Para Freudenberg, estos elementos representan la forma en que las empresas deben responder a los desafíos contemporáneos. “El privilegio y la responsabilidad van de la mano”, afirmó al señalar que los empresarios tienen la capacidad y la obligación de impulsar transformaciones que beneficien a su entorno.
Ante la pregunta sobre cómo se posiciona México en esta materia, reconoció que aún falta camino por recorrer. Sin embargo, consideró esto como una oportunidad: “Cuando hay trabajo por hacer, es buena noticia: significa que estamos llamados a tomar acción”. En su visión, las empresas no deben limitarse a reaccionar ante el mundo, sino a crear el futuro que aún no existe.
Freudenberg invitó a pequeñas y medianas empresas a inscribirse en los diagnósticos del Instituto, accesibles mediante precios de recuperación. Recordó que grandes transformaciones han surgido de grupos pequeños que se atrevieron a innovar. Para participar, las compañías pueden registrarse en ifc.com.mx, donde encontrarán información tanto del Premio Nacional de Calidad como de Empresas Excepcionales.
Al cierre, compartió tres recomendaciones esenciales para cualquier empresa que busque mejorar: pensar más allá del entorno competitivo, construir una visión de futuro y asumir su rol como creadora de los cambios por venir.




