El debate sobre las diputaciones plurinominales volvió a colocarse en la agenda pública luego de una publicación de Morena en la que se cuestiona la legitimidad de este mecanismo de representación. En su mensaje, el partido sugiere que las “pluris” favorecen a las cúpulas partidistas y no reflejan la voluntad ciudadana, utilizando este argumento para impulsar una nueva reforma electoral.
Sin embargo, el planteamiento omite datos centrales del propio sistema político actual. En la última elección, Morena y sus aliados obtuvieron alrededor del 54% de los votos, pero concentraron cerca del 73% de la representación en la Cámara de Diputados, una diferencia que ha sido señalada como sobrerrepresentación y que supera el límite constitucional del 8% permitido por la ley.
Además, la representación proporcional ha sido clave para el crecimiento político de Morena. Cuando aún era una fuerza minoritaria, el partido accedió al Congreso gracias a las diputaciones plurinominales: 21 en 2015, 85 en 2018, 76 en 2021 y 75 en 2024. Este mecanismo le permitió competir frente a partidos consolidados y construir mayorías legislativas con el paso del tiempo.
Las mentiras y omisiones de Morena sobre las diputaciones plurinominales
El discurso oficial también presenta inconsistencias al analizar otros casos. Movimiento Ciudadano obtuvo el 10.9% de los votos para diputaciones, pero cuenta con menos del 6% de la representación en la Cámara.
En contraste, el Partido Verde Ecologista de México, con apenas el 8.4% de la votación, concentra más del 15% de las curules en San Lázaro. Esta disparidad ha sido atribuida a las alianzas electorales y a acuerdos internos que han beneficiado a Morena y a sus socios, permitiéndoles mantener la primera bancada legislativa pese a no contar con una mayoría equivalente en votos ciudadanos.
Más allá de la polémica, el debate de fondo no debería centrarse en desacreditar a las diputaciones plurinominales, sino en revisar el uso político que se hace de ellas. Cuando Morena era oposición, defendía la representación proporcional como una garantía de pluralidad; hoy, desde el poder, la cuestiona. En una democracia, el reto no es reducir voces, sino asegurar que todas las personas, incluidas quienes no votan por el partido gobernante; estén representadas en el Congreso.




