- Conflicto en Irán representa un shock energético global que podría detonar inflación y afectar combustibles, transporte y alimentos en Aguascalientes
- También podría verse afectada la atracción de inversiones, pues las empresas tienden a frenar decisiones en contextos de volatilidad
El conflicto en Irán no representa únicamente un episodio bélico, sino un “shock de oferta energética con potencial de volverse sistémico”, advirtió Edgar Uriel Dáviña Araiza, encargado de la Comisión de Vinculación con la Sociedad y Medios del Colegio de Economistas de Aguascalientes.
Explicó que el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo, equivalente a cerca de 20 millones de barriles diarios, podría estrangular la oferta global de energía y provocar un efecto dominó en combustibles, gas natural y logística internacional.
“El mero hecho de la percepción de inseguridad ya está afectando los mercados”, señaló. Tan solo en un día, el precio del petróleo registró un incremento cercano al 9%, y de superar el umbral de los 100 dólares por barril, podría detonarse un escenario inflacionario global.
En el caso de México, aunque un aumento en el precio del petróleo podría representar mayores ingresos para Hacienda, alrededor de 11 mil 600 millones de pesos por cada dólar adicional, el especialista aclaró que el país actualmente importa más combustibles de los que exporta. “Importamos más de lo que exportamos; eso significa que la gasolina nos llega más cara”.
Indicó que el impacto inmediato para Aguascalientes sería en el poder adquisitivo de las familias, principalmente por el encarecimiento del transporte y los alimentos. Recordó que el gasto familiar se concentra en alimentos, bebidas y movilidad, rubros directamente relacionados con el costo de los combustibles.
Además, advirtió que sectores estratégicos como el automotriz y las industrias vinculadas a logística y transporte podrían enfrentar un impacto medio-alto ante un escenario prolongado de incertidumbre internacional. También podría verse afectada la atracción de inversiones, pues las empresas tienden a frenar decisiones en contextos de volatilidad.
Sobre la gasolina, señaló que no se prevé un aumento inmediato, pero si el conflicto se prolonga más de cuatro semanas, como se ha estimado en algunos escenarios, podrían comenzar presiones más fuertes en precios y tipo de cambio.
El economista subrayó que las próximas dos semanas serán clave para determinar la magnitud del impacto. “No podemos detener la tormenta, pero sí podemos preparar el barco y ajustar las velas”, recomendó a empresas y ciudadanos planear con prudencia, mantener el consumo responsable y apostar por sectores de servicios e innovación.
Finalmente, pidió no caer en alarmismo, pero sí mantenerse atentos. “Hay que estar preocupados porque es real, pero no entrar en pánico. Todo dependerá de cómo se acomode el escenario geopolítico en los próximos días”, concluyó.




