Café Tacvba, una de las bandas más influyentes del rock latinoamericano, anunció que ha solicitado formalmente a sus disqueras retirar todo su catálogo de Spotify, al considerar que la plataforma de streaming contradice sus principios éticos, artísticos y políticos. El pronunciamiento, hecho público por el vocalista Rubén Albarrán, reavivó el debate sobre el modelo de negocio de la industria musical digital, pero también provocó que en redes sociales reaparecieran cuestionamientos personales hacia el cantante, particularmente en torno a un conflicto legal por pensión alimenticia.
En un video difundido en redes, Albarrán explicó que la banda pidió a Universal Music México y Warner Music México —titulares de los derechos de su obra retirar su música de Spotify debido a lo que califican como un sistema injusto de reparto de regalías, el uso de inteligencia artificial en detrimento de los músicos y la falta de control ético sobre el destino del dinero que genera la plataforma. El cantante señaló que no desean que su trabajo contribuya indirectamente a financiar guerras, políticas represivas o publicidad de organismos como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Hasta el momento, la solicitud no implica un retiro inmediato del catálogo, ya que la decisión final depende de los contratos vigentes con las disqueras. Sin embargo, el posicionamiento de Café Tacvba se suma a una serie de críticas crecientes hacia Spotify por parte de artistas que cuestionan tanto la precarización del trabajo musical como el poder concentrado de las plataformas digitales.
Paralelamente, el pronunciamiento político de Albarrán detonó una reacción distinta en redes sociales: usuarios comenzaron a señalar una controversia personal del cantante relacionada con un proceso legal por la pensión alimenticia de su hija. El conflicto, que lleva tiempo en tribunales, ha sido expuesto públicamente por familiares de la madre de la menor, quienes aseguran que Albarrán no cumple con sus responsabilidades económicas ni afectivas.
El propio Albarrán ha rechazado esas acusaciones. En declaraciones previas, sostuvo que reconoce legalmente a su hija y que ha realizado pagos de manutención de forma regular a través de los canales judiciales correspondientes. De acuerdo con su versión, se trata de un litigio en curso y no de una negativa a cumplir con la pensión alimenticia. Hasta ahora, no existe una resolución judicial definitiva que lo declare deudor alimentario.
La superposición de ambos temas la crítica estructural a Spotify y el señalamiento individual al músico ha abierto un debate más amplio en el espacio público: ¿cómo se evalúan las posturas políticas de figuras públicas cuando existen conflictos personales no resueltos?, ¿hasta qué punto una causa colectiva puede o no separarse de la vida privada de quien la enuncia?
Mientras Café Tacvba plantea una discusión de fondo sobre la industria cultural y sus modelos extractivos, el caso de Rubén Albarrán recuerda que las figuras públicas no están exentas del escrutinio social, especialmente cuando se trata de responsabilidades legales y éticas vinculadas a cuidados, infancia y corresponsabilidad.
Por ahora, ambos procesos siguen abiertos: uno en el terreno de la disputa simbólica y económica contra las plataformas digitales; el otro, en los tribunales. El desenlace de ambos dirá si la congruencia —tan exigida en el debate público— logra sostenerse en todos los frentes.
Hablando de Cafeta, ¿cuándo rompen con Ocesa?
Otro integrante de Café Tacvba, Meme del Real, estaba tocando cuando sucedió la lamentable tragedia que acabó con la vida de dos fotógrafos en el Axe Ceremonia 2025. A diferencia de otros actos nacionales o internacionales, Meme sólo publicó un corazón blanco en Instagram y esa fue su tibia reacción contra los organizadores.




