Opciones y decisiones
Atmósfera respirable
Todo parece indicar que vamos a dejar el largo, incalificable ayuno de inversión económica significativa, específicamente en el ramo laboral. La nota con que hoy somos informados surge en un encuentro al que concurren empresarios de la iniciativa privada y funcionarios del gobierno federal. La presidenta Claudia Sehinbaum, preside el evento, aseguró que en México existe “certidumbre” e instó a los empresarios privados, tanto nacionales como extranjeros, a invertir en nuestro país. “México tiene certidumbre, puedo asegurárselos. El gobierno quiere que haya inversiones, estamos buscando inversión privada nacional y extranjera, y eso se nota en la Inversión Extranjera Directa que tuvimos en 2025”.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, durante la Primera Reunión Nacional de Promoción de Inversiones, precisó que, al cierre del diagnóstico realizado por los comités estatales de promoción, el portafolio pasó de 367 mil 900 millones de dólares a 406 mil 800 millones, con un incremento significativo tanto en número de proyectos como en generación de empleo (https://shorturl.at/SmoXH).
Al detallar su informe, Ebrard explica: “El número de proyectos de inversión aumentó de 2,241 a 2,539, mientras que los empleos estimados para el periodo 2026-2030 se elevaron de 1.46 millones a 1.63 millones, resultado del trabajo coordinado entre gobiernos estatales, empresarios y el gobierno federal. Este incremento planeado se debe a las mil personas que hoy nos acompañan y a los comités de promoción de la inversión de los Estados”.
En efecto, acorde con esta metodología de concertación, el avance del Plan México presentado en enero de 2025, ha contado con el respaldo tanto de la inversión extranjera directa como de la inversión nacional, llevando a 2025 a registrar un nivel récord en la captación de capital foráneo.
Esta referencia corresponde al monto acumulado de los primeros tres trimestres del año, la IED fue de 40,906 millones de dólares, lo que implica un crecimiento de 14.5% respecto al mismo periodo del año anterior (https://shorturl.at/0ek7A). Y corrobora: Estados Unidos sigue siendo el país que más IED realiza en México, lo que subraya la importancia de la integración de ambas economías en cadenas de valor sofisticadas. España ocupó el segundo lugar, reflejo en buena medida de que los bancos mexicanos de capital español continúan haciendo reinversiones muy fuertes en el país, lo cual confirma su intención de seguir expandiendo su cartera de crédito en México.
Ebrard nos asegura que el impacto de este acuerdo conjunto, influye en que México ha logrado mantener y fortalecer su posición dentro del T-MEC, al grado de convertirse en el principal exportador hacia el mercado estadounidense y el socio que enfrenta los aranceles más bajos.
E indica que la estrategia a seguir es continuar el avance de los Polos de Desarrollo, recordando que actualmente existen 14 polos definidos, de los cuales siete ya están en construcción, cuatro más iniciarán obras en las próximas semanas y tres adicionales se incorporarán en el corto plazo.
Aquí entramos de lleno a una estrategia de desarrollo eminentemente nacional. Seguimos ahora el apunte de Clemente Ruiz Durán, colaborador de El Financiero, quien publicó en su columna: El anuncio de los nuevos polos de desarrollo realizado por el Secretario Marcelo Ebrard en la conferencia matutina del lunes 15 de diciembre constituye uno de los intentos más explícitos del Estado mexicano por reordenar territorialmente el crecimiento económico, en un contexto internacional marcado por el nearshoring, la fragmentación geopolítica y la relocalización de cadenas productivas. En términos estratégicos, la propuesta reconoce una verdad largamente documentada: el crecimiento en México ha sido espacialmente desigual, concentrado en el norte y el centro-occidente, mientras amplias regiones del sur y sureste han quedado rezagadas (https://shorturl.at/9k3a2).
Y abunda: Desde esta perspectiva, los polos de desarrollo representan una oportunidad histórica para romper con la lógica pasiva de atracción de inversión -basada exclusivamente en bajos costos laborales- y avanzar hacia una política industrial con anclaje territorial, algo que México abandonó desde los años noventa. El planteamiento retoma, aunque con un lenguaje actualizado, la tradición de los polos de crecimiento: concentrar infraestructura, incentivos, logística, capital humano y capacidades tecnológicas en nodos específicos para detonar encadenamientos productivos regionales.
Para luego enfatizar la importancia del impulso desde lo local: El primer riesgo es que los polos se conviertan en enclaves productivos desconectados de su entorno local. La experiencia latinoamericana muestra que, sin mecanismos explícitos de integración con proveedores nacionales, pymes regionales, universidades y centros tecnológicos, estos proyectos tienden a reproducir una economía dual: islas modernas rodeadas de territorios excluidos. El éxito del modelo dependerá menos del número de polos anunciados y más de la densidad de sus vínculos productivos.
El otro desafío, continúa el autor, consiste en la coordinación institucional. Los polos no pueden operar como proyectos aislados de la política energética, educativa, urbana y laboral. Sin electricidad suficiente, agua, vivienda, transporte y fuerza de trabajo calificada, la promesa del nearshoring se diluye.
Escuchar estas noticias no es cosa de poca monta, lo dije al inicio, estamos a punto de salir del largo ayuno de una Política Fiscal verdadera, a la que acabó dando el aldabazo de cierre la demencial reducción de la Economía Política a una que idolatra en exclusiva el monetarismo, además recortado, abstruso, bajo declarada exclusión del sector empresarial aliado del Neoliberalismo, declarado como “oligarquía rapaz”. Visión antisistémica instalada durante el plan sexenal completo de AMLO, y que logró extender al primer año continuidad de su sucesora la presidenta Claudia Sheinbaum… ¿Recuerdan aquel proyecto de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos dictaminada por su “mayoría constitucional” para el año 2024?
Lo dije así: Permítaseme recordar que la Política Fiscal, sí importa, que aquí y en China y aun en Dinamarca, Suecia y Noruega es a querer o no la madre de todas las políticas. Y es aquí que llegamos al cogollo del asunto: inducir desde el Estado Mexicano una ya inaplazable reforma de Política Fiscal como conditio sine qua non para fincar el futuro desarrollo. Esta sola mención, sabemos, es evitada a toda costa por el oficialismo obradorista y la razón es muy sencilla. La visión mesiánica del caudillo de la 4T impide como dogma absoluto cualquier tipo de pacto contra la “oligarquía rapaz” del bloque neoliberal, y es en razón precisamente de esta preservación de su “pureza ideológica”, de conservar su impoluta carta militante de izquierda imaginaria que por ninguna razón va a pactar con los corruptos neoliberales, depredadores del Fisco o mejor del Tesoro Nacional.
Entonces, esa pureza prístina y virginal de no transar con los enemigos históricos hace que el país, sí pague, sí cargue con los platos rotos, y así todo el presupuesto federal se descargue por la vía de la restricción de la masa de inversión potencial de las fuerzas reales del Capital. O sea, se le cantan loas al TMEC porque nos une a un proyecto hemisférico de desarrollo -sobresaliente a nivel mundial-, pero se excluye discrecionalmente a los grupos de Capital que expulsa unilateralmente del esquema conjunto de desarrollo; lo que crea un hiato de inversión de Capital inadmisible. Punto que por sí solo amerita un análisis de profundización sobre su rol efectivo; por ahora dejo el apunte de que esta simulación fiscal, al más alto nivel de políticas públicas, por un lado admite el libre curso de los impuestos tanto al Capital como al Consumo (IVA), con vigencia universal ante el SAT; pero, al mismo tiempo, rechaza la libre aportación del empresariado inversionista -por definición- al proceso de generación del Capital Productivo de la Nación.
Ruptura por definición, disfuncional del sistema económico, tal como existe a nivel mundializado del capitalismo global dominante bajo los países dirigentes del planeta, enfáticamente a nuestra frontera norte, los Estados Unidos de Norteamérica.
El imperativo es retomar la rectoría sistémica de la Política Fiscal: la Política Fiscal real implica detonar sin cortapisas la inversión pública y privada, en la Inversión del Capital de Trabajo. Al día de hoy, una significativa fracción del Capital de Trabajo que reside en la fuerza viva de los Trabajadores del Poder Judicial de la Federación es la más lúcida respecto de su capacidad de generar un valor real al segmento de su capital específico de trabajo. Precisamente, al ponerse en pie de lucha para defender su espacio corporativo de producción de plusvalor al Capital de Trabajo vivo, están evidenciando la primera verdad innegable de la productividad: recrear las condiciones de posibilidad de su propia fuente de trabajo. Dicho de otra manera, sin el trabajo vivo de los trabajadores, no hay Capital que demuestre en primer lugar sobrevivencia y, en segundo lugar, viabilidad para reproducir su valor relativo. En donde, es falso que el “ahorro” o “la austeridad” generen valor por sí mismos.
Concluyo: Lo único capaz de generar valor económico -sin ficciones- es el trabajo vivo de la clase trabajadora, para empezar. Ahora bien, el mercado del trabajo no aparece por arte de magia desde las arcas de los bancos, es la inversión dineraria suficiente que crea empleos productivos mediante la fuerza única capaz de generar un producto macroeconómico sostenible, en el tiempo y en el espacio. Se agradece el escape del maniqueísmo puro y la vuelta a una conversación racional.
franvier2013@gmail.com




