- Irma Ponce busca a su hijo desde 1997, desaparecido tras su nacimiento
- Denuncia falta de seguimiento de autoridades durante casi tres décadas
- Colectivo y página en redes buscan reactivar el caso y obtener información
El 23 de febrero se cumplen 29 años de la búsqueda incansable de una madre a quien le fue prácticamente arrebatado su bebé y que nunca ha sabido más de él. A pesar de las múltiples llamadas a quienes estuvieron ahí en ese momento, en ese lugar y en ese año, nadie, en absoluto, ha respondido, ni siquiera las autoridades, que hasta el momento no han dado el seguimiento debido a la investigación.
En un café ubicado al norte de la ciudad nos encontramos con Irma Ponce, quien iba acompañada por uno de sus hijos, y con Pilar González, periodista investigadora que desde hace por lo menos dos años tomó el caso de la madre buscadora.
Con la mirada profunda y la tranquilidad que tiene solo quien ha conocido en carne propia el dolor de una pérdida tan grande, si es que así puede llamarse, Irma Ponce nos compartió el viacrucis que ha tenido que vivir desde hace 29 años en busca de su hijo, quien desapareció del Sanatorio Esperanza y desde entonces no ha tenido ninguna respuesta, ni por parte de las autoridades ni de quienes trabajaron en ese lugar.
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“Fue el 23 de febrero de 1997 cuando me alivié de mi hijo a las 6 de la mañana. Todo estaba bien, bueno eso digo yo, porque nunca me imaginé lo que me iba a pasar. La que me acompañaba era mi suegra; como mi esposo es transportista, él no estaba y mi suegra me acompañó en ese momento”, e indicó que se alivió por cesárea y fue atendida por los médicos Ruiz Ponce. “Eran tres hermanos: el ginecólogo, el anestesista y el pediatra. Entonces nace mi hijo y de ahí se lo llevan al cunero”.
Recuerda que ese día su suegra tenía que ir a misa a las cinco de la tarde. “Me dice que tenía que ir a misa de cinco, así que ella se va y me quedo sola, pero antes de las seis llega mi esposo y me dice que están bañando al niño”.
Mencionó que, posteriormente, su esposo salió a comer. “Pero cuando él regresa ya venía mi suegra; en eso entraron unas personas y les dicen que quieren hablar con ellos y, en el transcurso de ese lapso, nadie entró a mi habitación”. En seguida, precisó que cuando regresaron los vio raros. “Me dijo mi esposo que cuando hablaron con ellos ya había personas del Ministerio Público ahí y les dijeron que hicieran lo que tuvieran que hacer, pero que el personal ya estaba amparado”.
Señaló que en ese momento exigieron respuestas y contrataron un abogado. De inmediato se inició la búsqueda, pero hasta la fecha no hay resultados. “Yo estuve ahí por cuatro días más. No me quería regresar a la casa porque no quería irme sin mi hijo”.
Irma Ponce compartió todo lo que ha tenido que pasar a partir de ese día, debido a que no solo ha vivido el silencio de quienes la atendieron en esa clínica, sino la opacidad y la falta de respuesta del sistema que se niega a ayudarle en su búsqueda.
“Les pido que no se queden callados. Sé que saben, porque no puede desaparecer un bebé en una clínica privada. Pido que sean considerados y conscientes, porque no ha sido nada fácil. No nada más me destruyeron a mí, sino a toda una familia. Quiero encontrar a mi hijo”, expresó.
Ha tratado de hablar con gobernantes, jueces e incluso con presidentes de la República, pero hasta ahora nadie le ha dado una solución a la búsqueda de su hijo. Recientemente, con apoyo de la periodista e investigadora Pilar González, se abrió un grupo de Facebook llamado “Bebé robado del Sanatorio Esperanza”, mismo que recibe denuncias anónimas de cualquier persona que pudiera tener información al respecto, con la esperanza de que, después de 29 años, Irma Ponce pueda dar con el paradero de su hijo.




