El golpe al CJNG
Las Fuerzas Armadas de nuestro país dieron un certero golpe a la organización criminal más poderosa de México. El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nuevo Generación (CJNG), ha sido noticia en todo el mundo. Y es que la reacción en más de veintidós entidades del país, con más de 250 ataques perpetrados, dejan ver la capacidad territorial de ese grupo, que en los últimos años desplazó a todos los cárteles del narcotráfico y se volvió en una amenaza de escala internacional.
En el corto plazo se advierten retos importantes. Uno de ellos, el de garantizar la estabilidad de diferentes regiones y entidades controladas por el cartel. Para ello, el despliegue de más elementos del Ejército Mexicano, Marina y Guardia Nacional, será fundamental para tener presencia en los puntos más complicados. Y es que, como ya es costumbre, se anticipan reacomodos violentos al interior de ese grupo y entre las organizaciones criminales con presencia en el país. Se espera también que objetivos civiles puedan estar en el centro de esa lucha. Por ello, el Estado Mexicano está obligado a no bajar la guardia bajo ninguna circunstancia.
Ese primer reto de garantizar la estabilidad regional, la coordinación con las corporaciones locales será fundamental para el objetivo. Hoy más que nunca, no debe haber lugar a la mezquindad. El enemigo público número son los grupos de la delincuencia organizada, que por décadas han sembrado el terror en nuestro país y han infiltrado toda clase de estructuras políticas, empresariales y civiles. El cierre de filas de todos los niveles de gobierno y autoridades, debe ser el denominador común de lo que a todas luces es una guerra declarada.
El golpe al Cártel Jalisco Nueva Generación es incuestionable y debe reconocerse en todas sus dimensiones. Las Fuerzas Armadas de nuestro país han demostrado, una vez más, tener la capacidad operativa para ejecutar operativos de gran nivel en contra de los carteles del narcotráfico.
Y aunque por al menos tres sexenios se ha cuestionado su presencia en las calles y su participación en tareas de seguridad pública, la gobernabilidad de muchas regiones del país, insisto, no se entendería sin el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Hacia delante, lo que deberá venir es una estrategia de mediano y largo plazo que permita atacar con fuerza las estructuras, finanzas y por supuesto, aspectos tan importantes como su acceso a las armas y reclutamiento forzado de personas.
Cierto es también, que el ataque certero contra el Cártel Jalisco Nueva Generación no se entendería sin la presión de la Casa Blanca, que desde el inicio de la era Trump, ha puesto al gobierno mexicano en una encrucijada: o actúan de manera firme y demuestran su compromiso para garantizar la ley en México o habrán acciones unilaterales que impliquen operaciones norteamericanas en territorio nacional. Y es que la declaración de los carteles mexicanos como organizaciones terroristas, justificaría éstas y otras acciones por parte del gobierno de Estados Unidos.
El Cártel Jalisco Nueva Generación representa una amenaza en el hemisferio norte y su extensión en el territorio mexicano es quizá la afrenta más importante que tiene hoy frente a sí, el Estado Mexicano. Desde el control de puertos, el trasiego de drogas, el cobro de piso, el tráfico de combustibles; este grupo criminal ha penetrado lo más profundo del país en términos de delincuencia organizada.
Por ello, ésta debe ser la primera de una serie de acciones contundentes para desarticular al cartel, incluyendo las redes de protección política que permitieron su florecimiento y consolidación en nuestro país.
Desde este espacio expreso mi reconocimiento y solidaridad con esas mujeres y hombres que están dando la batalla en estos momentos. Mi más sentido pésame para las familias de aquellos que perdieron la vida en este operativo.




