11/07/2020


Tiene razón la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ante la impuesta “nueva normalidad” es momento de poner la imaginación al servicio de la creatividad e innovación, siempre es buen momento para hacerlo, pero difícilmente encontraremos una oportunidad mejor que esta en que la epidemia se encuentra en su máximo nivel de intensidad y la máxima autoridad sanitaria ha dejado en los gobiernos locales las medidas de seguridad para mantenernos libres de contagio.

La recomendación de la jefa de Gobierno es buena pero inoportuna, no tiene sentido porque sólo genera ruido cuando en tiempos de infodemia lo que se requiere son mensajes concretos, claros, precisos, relevantes. Según Claudia Sheinbaum, realizó esa recomendación para aclarar una paparrucha, la cita completa de lo que escribió en su cuenta de Twitter es: “La capacidad de generar #FakeNews es asombrosa. Recomendación: pongamos la imaginación para promover la creatividad e innovación en estos momentos difíciles y no en insidias que lo único que logran son unos cuantos re-tuits pero se pierden en el océano de noticias falsas”.

Con lo anterior hacía referencia a un texto de opinión publicado por Carlos Loret de Mola en el que el reportero aseguró que Claudia Sheinbaum estalló en contra de Hugo López-Gatell y le espetó “¡¿Cuándo le vas a dejar de mentir al presidente?!”, el artículo inicia con esa escena para describir los desencuentros entre la jefa de Gobierno y el subsecretario de Salud, asunto, francamente irrelevante, porque Loret de Mola lo que subraya es que las cifras que usa el presidente Andrés Manuel López Obrador no son verdad y que “el número de muertos es el triple y el número de contagiados es 25 veces mayor”.

Para enfrentar y prevenirnos ante la pandemia, para cuidarnos todos, lo que importa es contar con acceso ilimitado a la mayor cantidad de información sobre el coronavirus, las medidas sanitarias y las acciones de los gobiernos, pero a lo largo de este tiempo, gracias al ego de los actores políticos y algunos representantes de los medios de comunicación, hemos perdido demasiado tiempo señalando los riesgos de la infodemia, detenidos en detalles pueriles.

Si Loret de Mola se quiere inventar una discusión entre dos miembros del gabinete, allá él, es un artículo de opinión, sus seguidores lo aplaudirán, retuitearán o le darán like, porque es un texto de opinión, no una nota informativa; además, es una confrontación que en los hechos no se prueba y que sólo afecta a los nombrados en la intriga, sólo el presidente y sus compinches sabrán si es verdad.

Afectados en sus egos, los políticos se distraen y magnifican estos hechos, porque al tuit de Claudia Sheinbaum siguió uno de Hugo López-Gatell, en el que asentaba: “La desinformación sembrada en periódicos, redes sociales y grupos de opinión fragmentan a la sociedad en este momento en el que necesitamos unidad. La investigación periodística también es un servicio público”. Taimado, el subsecretario aprovecha la ocasión para azuzar a los tetratransformistas, disimulado porque a propósito esconde la referencia al autor de la desinformación y, equivoca a propósito un artículo de opinión con una investigación periodística, para obtener la reacción deseada, las “benditas redes” tarasqueando al opinador y una larga serie de respuestas y contra réplicas a un absurdo e insignificante comentario.

Se entiende que la masa comentadora en redes sociales no sepa distinguir entre géneros periodísticos y se ponga a dar lecciones de deontología a reporteros y columnistas, ¿cómo sirve al propósito de cualquier funcionario público distraerse en nimiedades?, ¿auxilia en su función? No, sólo a su ego.

Esas actitudes son las que alimentan la infodemia, las que azuzan a los contrarios, ante la magnitud de la emergencia sanitaria detenerse en lo irrelevante sólo provoca que la autoridad tenga que salir a repetir, una y otra vez su mensaje, con el riesgo de no ser atendido, de ahí que López-Gatell esté obligado a reiterar en cada conferencia que la epidemia aún no se acaba y que hay que quedarse en casa.

Coda. Porque viene al caso, del decálogo de periodismo de Miguel Ángel Granados Chapa, comparto el punto dos: “Combata la ambigüedad: no insinúe, no exagere, no minimice. Elija una postura y defiéndala. Un juicio no depende de la complicidad del lector sino del apego a la verdad”, creo que sirve para eliminar las malas hierbas de la desinformación.

@aldan

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Edilberto Aldán
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Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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